No tengamos miedo a la ternura

Niño Jesús

Mercedes Luján Díaz, Coordinadora de redacción | Como todos los años este número de Agua Viva nos adentra en las fechas de Navidad, en el misterio de un Dios tan cercano, que se hace uno de nosotros, tan cercano que se deja acariciar, tan cercano que se deja besar. Así es Dios, así se nos ha revelado.

Todo lo contrario que otras religiones que presentan a un Dios lejano, distante y altivo al que hay que aplacar en su ira, Jesús es el único Dios capaz de suscitar en nosotros ternura y amor. No puede ser de otra manera, es la reacción humana normal ante un bebé.

Por eso estas fechas siempre hacen de termómetro de la vida espiritual, nos delatan lo mucho o poco que está endurecido nuestro corazón. Si nuestro interior es capaz de conmoverse ante lo pobre y débil o no, si somos capaces de expresar ternura o sólo la sequedad nos habita. Todo un reto…

Ojalá que el Señor en estos días enternezca un poco más nuestro corazón y derribe tantos muros y durezas que todavía habitan en el. Y no tengamos miedo a la ternura, a la misma expresión de este Dios, que Él mismo encarnó.

A todos nuestros lectores, con cariño: Feliz Navidad y bendecido Año Nuevo.

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