León XIV y la defensa de la humanidad en tiempos de IA

, coordinador de redacción | Este nuevo número se publica solo unos días antes del aterrizaje de León XIV en Madrid para su visita apostólica, que terminará justo el día de la fiesta del Sagrado Corazón. La última vez que un papa estuvo en España fue en 2011, con Benedicto XVI presidiendo la Jornada Mundial de la Juventud. Tuve la oportunidad de vivir aquel acontecimiento en directo y lo recuerdo como una gran experiencia.
Cuando escribo este editorial, acaba de salir a la luz la primera encíclica de León XIV, Magnifica Humanitas, que aborda los desafíos éticos de la era digital. El papa muestra su preocupación por los riesgos de la inteligencia artificial, una cuestión que ya fue el tema del editorial publicado hace justo un año, donde plateaba una analogía entre el actual papa y León XIII, por el papel que este último tuvo como referente moral durante la Revolución industrial.
Me dedico al ámbito de la tecnología y agradezco que alguien con la autoridad del papa hable con tanta claridad. Cuando empecé en este mundo me resultaba apasionante, pero ahora no me lo parece tanto. Con la IA se están vulnerando los derechos de autor de los creadores de contenido de un modo que no tiene precedentes. En Magnifica Humanitas, León XIV expresa su inquietud por la concentración de estas nuevas tecnologías en manos de unos pocos y advierte que la inteligencia artificial «no es moralmente neutra».
Ha resonado con fuerza la llamada del papa a «desarmar la IA». El propio pontífice ha reconocido la contundencia de esta frase, explicando que la ha escrito de forma consciente para «despertar las conciencias». Con desarmar no solo se refiere a su uso en conflictos bélicos, en el complicado contexto actual, sino que también hace alusión a la manipulación de la verdad y al impacto de estas nuevas herramientas en el ámbito económico o en procesos democráticos.
Como solución a las amenazas de la IA, en concreto a su empleo por parte de aquellos que la controlan para imponer su visión, plantea la posibilidad de crear un código ético sometido «a criterios de justicia social compartida». En relación a esto hay una frase que me llama mucho la atención: «No serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos».
Aparte de la inteligencia artificial, León XIV habla de otros temas como la defensa de la vida o el uso de teléfonos móviles en edades tempranas, con los riesgos que conllevan y la presión hacia las familias por lo que denomina «modelos de negocio que monetizan la atención y el tiempo», también en referencia a las redes sociales. En la encíclica, además, menciona a dos figuras clave en la lucha frente a la segregación racial: Martin Luther King y Nelson Mandela. Asimismo, hay una cita a la famosa novela de Tolkien El señor de los anillos.
El papa no cuestiona la importancia de la tecnología en sí, sino el modo en que está siendo utilizada por unos pocos. Invita a no equiparar la inteligencia artificial con la humana, argumentando que estos sistemas no viven experiencias ni «conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad». Esto conviene tenerlo muy presente ahora que se han diluido los límites entre lo virtual y lo real. Esos likes con forma de corazón impulsados por algoritmos nunca podrán reemplazar la calidez de los vínculos humanos directos.