Una fe de Mundial

España levanta el trofeo de la Copa del Mundo 2026
Fotografía: Bryan Berlin (Wikipedia)

Alberto Mateos, coordinador de redacción | Johan Cruyff no era creyente y en una ocasión dijo con ironía que en España: «los veintidós jugadores se santiguan antes de salir al campo. Si resultara, siempre sería empate». A Luis de la Fuente, desde que es entrenador de la selección española, le preguntan con frecuencia sobre su fe, de la que habla abiertamente. Sin ir más lejos, en el pasado Mundial un periodista quería saber si estaba rezando mucho y qué le pedía a Dios para el siguiente partido, a lo que respondió: «Rezo todos los días, pero no porque esté en un Mundial ni pretenda sacar un resultado […], creo que sería injusto pedirle ayuda a Dios para que me ayude a mí y no al rival».

Los no creyentes no siempre entienden el sentido de la oración o de la fe y no digo esto con ánimo alguno de menospreciar. La fe no es una superstición. Es como el amor, hay que experimentarla para entenderla. Luis de la Fuente, que ha sido clave para que España haya ganado su segundo Mundial, explicaba que en sus oraciones daba «gracias todos los días» al levantarse por encontrarse bien y poder «disfrutar de la vida». Pide sobre todo por tener salud para seguir peleando.

El capitán Rodri fue elegido mejor jugador del Mundial. En una entrevista tras la final contra Argentina habló del difícil año que había pasado por las lesiones y de su esfuerzo para superar ese mal momento, añadiendo con franqueza: «soy muy cristiano y creo que hay alguien ahí arriba ayudándome, seguro». Igualmente ha mostrado públicamente su fe Ferrán Torres, autor del gol de la victoria en la final, tomando el relevo de Iniesta. Ferrán siempre lleva una cruz y una medalla de la Virgen.

Las creencias también guiaron a los padres de Nico Williams, Félix y María, en su peligroso viaje desde Ghana a España, en los años noventa. En Cáritas Bilbao contaron con el apoyo del sacerdote Iñaki Mardones, quien formaba parte del grupo de voluntarios dedicado a la atención de inmigrantes. María estaba embarazada de su primer hijo al llegar a España. Al nacer, su marido y ella le pusieron el nombre de Iñaki en honor al sacerdote que estuvo con ellos cuando no tenían a nadie. Por entonces eran casi invisibles; ahora tienen dos hijos que han jugado el Mundial. El menor, Nico, dio el pase del gol a Ferrán Torres.

El deporte, especialmente de selecciones, contribuye a fortalecer vínculos. Asimismo, aporta valores como la superación, el compañerismo o la sana rivalidad, que quedan relegados cuando se anteponen el resultado o los intereses económicos, a veces bajo la premisa de que el fin justifica los medios. De esto último se ha desmarcado Luis de la Fuente, priorizando el factor humano. Considera que para ganar no solo basta con el talento, porque «la gente buena, solidaria, con valores, es capaz de formar un auténtico equipo». España lo ha sido y ahora tiene dos estrellas en su camiseta.

Anterior

Revista nº 203

Siguiente

Orar en la noche