200 números de fuente de agua y vida

, coordinador de redacción | A principios de año celebramos el 25 aniversario de la revista y terminamos 2025 con la publicación del número 200. Ha sido un año que nos ha traído estas dos cifras mágicas, en el transcurso de unos meses marcados por un despertar del interés por lo religioso en España.
Puede que este inesperado fenómeno siga creciendo o tal vez sea solo una moda pasajera, no es posible saberlo de antemano, pero últimamente han llegado valiosas aportaciones desde el mundo de la cultura. En octubre se estrenó en los cines la película Los domingos, donde una directora no creyente, Alauda Ruiz de Azúa, se adentra con sensibilidad y rigor en el proceso de discernimiento vocacional de una joven que se siente llamada a la vida contemplativa. La película aborda lo intangible, aquello comprensible para quien ha tenido una experiencia de encuentro con Dios y que puede resultar totalmente inexplicable para otros.
El ámbito de la música no se queda atrás. Hakuna hace ya algún tiempo que llena pabellones con sus canciones católicas contemporáneas, mientras Siloé sigue subiendo como la espuma. En las letras y vídeos de este grupo vallisoletano las referencias cristianas son recurrentes. Lo suyo no es música católica, pero llevan una cruz a todos los conciertos que ofrecen ante públicos seculares. La iconografía cristiana también tiene mucho peso en el nuevo disco de Rosalía. La cantante, además, habla abiertamente de su fe y del modo en que le han inspirado santos como Francisco o Clara de Asís.
En relación a esta tendencia, Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, ha declarado que «puede que sea una corriente descubierta por el marketing o una corriente real», pero supone una «oportunidad de revitalizar el interés joven por la espiritualidad». A diferencia de lo que ocurre en países como Estados Unidos, en España los artistas han sido comúnmente reacios a expresar sus creencias, ya sea en entrevistas o en sus trabajos. Ahora, por el contrario, resulta provocador.
El consumismo, con su gratificación inmediata, y la secularización han originado grandes vacíos interiores y problemas sociales cada vez más extendidos como la soledad. El ser humano tiene una dimensión espiritual y no deja de ser normal que exista una búsqueda de lo divino o, al menos, una predisposición a reflexionar sobre su presencia. El catolicismo, asimismo, proporciona elementos identitarios y comunitarios que se han desvanecido en las últimas décadas.
Con independencia de esta corriente, a la que seguiremos atentos, Agua Viva permanece fiel a su propósito inicial de ser fuente de espiritualidad a la luz del Sagrado Corazón de Jesús. Así ha sido desde la época de Juan Pablo II hasta la actual de León XIV, durante más de 25 años y justo 200 números con este que acabamos de publicar.