Icono de San Jerónimo

Icono de San Jerónimo

José Bautista Galán, Director del Taller de Iconos | Jerónimo: el que tiene un nombre sagrado. (Jero = sagrado. Nomos = nombre). Nació San Jerónimo en Dalmacia (Yugoslavia) en el año 342. Sus padres tenían buena posición económica, y así pudieron enviarlo a estudiar a Roma, allí fue bautizado.

Viajó hacia Tréveris para ampliar sus conocimientos, y ahí fue donde renació impetuosamente el espíritu religioso que siempre había estado o en el fondo de su alma y, desde entonces, su corazón se entregó enteramente a Dios. Después se fue al desierto a hacer penitencia por sus pecados.

Vuelto a la ciudad, los obispos de Italia tenían una reunión o Concilio con el Papa, y habían nombrado como secretario a San Ambrosio, pero este enfermó, y nombraron Jerónimo. Y allí se dieron cuenta de que era un gran sabio que hablaba perfectamente el latín, el griego y varios idiomas más. El Papa San Dámaso lo nombró entonces su secretario, encomendándole hacer la traducción de la Biblia. Fue ordenado sacerdote cuando tenía alrededor de 40 años.

Abrazó la vida ascética, y sus últimos 35 años los pasó en una gruta, junto a la cueva de Belén. Murió el 30 de septiembre del año 420, a los 80 años. Cuando ya su cuerpo estaba debilitado por tantos trabajos y penitencias, y la vista y la voz agotadas.

Jerónimo, que escribía con gran elegancia, tradujo al latín toda la Sagrada Biblia, y esa traducción llamada «Vulgata» (o traducción hecha para el pueblo o vulgo) fue la Biblia oficial para la Iglesia Católica durante 15 siglos. Únicamente en los últimos años ha sido reemplazada por traducciones más modernas. Proclamado Doctor de la Iglesia el 20 de septiembre de 1295 por el papa Bonifacio VIII, la Iglesia católica ha reconocido siempre a san Jerónimo como un hombre elegido por Dios para explicar y hacer entender mejor la Biblia.

En este Icono vemos a san Jerónimo escribiendo, vestido con túnica gris y manto marrón pelo y barba gris muy cuidados sujetando con la mano izquierda el libro.

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