Éxodo

Amor y precariedad (III)

Antonio Pavía, Misionero comboniano Moisés y Aarón oyen las promesas de Dios y se las creen. Sí, se las creen hasta el punto de exponerse ante el pueblo enfurecido, a …

Amor y precariedad (II)

Antonio Pavía, Misionero comboniano Israel, como hemos descrito, se agobia y angustia ante los muros aparentemente infranqueables que se levantan en su camino hacia la libertad. El que ahora se …

Amor y precariedad (I)

Antonio Pavía, Misionero comboniano “Partieron de Elim, y toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y el Sinaí, el día quince del …

Hambre, sed… y Dios con ellos (II)

Antonio Pavía, Misionero comboniano Poco tiempo duraron las ensoñaciones de Moisés. ¡Que no tenemos agua, que nos morimos! Los gritos son cada vez más ensordecedores, y lo peor es que …

Hambre, sed… y Dios con ellos (I)

Antonio Pavía, Misionero comboniano “Moisés hizo partir a los israelitas del mar de Suf y se dirigieron hacia el desierto de Sur: caminaron tres días por el desierto sin encontrar …

Pastor de Israel (II)

Antonio Pavía, Misionero comboniano ¡La fuerza del brazo del Señor! He ahí uno de los memoriales de fe que los israelitas proclaman repetidamente en sus liturgias. No es una expresión …

Pastor de Israel (I)

Antonio Pavía, Misionero comboniano “Guiaste en tu bondad al pueblo rescatado. Tu poder los condujo a tu santa morada. Lo oyeron los pueblos y se turbaron, dolor como de parto …

La diestra de Dios (II)

Antonio Pavía, Misionero comboniano Como hemos podido ver, el autor se ha explayado a la hora de darnos a conocer la violencia desbocada que domina el ánimo del primer combatiente: …

La diestra de Dios (I)

Antonio Pavía, Misionero comboniano “Tu diestra, Yahvé, relumbra por su fuerza; tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo. En tu gloria inmensa derribas tus contrarios, desatas tu furor y los devora …

Himno a la gloria de Dios (II)

Antonio Pavía, Misionero comboniano ¡La gloria de Dios!… Sin embargo, ¡qué debilidad la de Israel y la de todos cuando somos tentados, cuando el rostro de Dios se nos oculta …