Icono de Santa Tecla

Icono de Santa Tecla

José Bautista Galán, Director del Taller de Iconos | Santa Tecla, del griego Θέκλα, Thekla, nació en Iconio de Galacia, Asia Menor (Turquía), perteneciente a una familia noble y rica.

El único registro que se conoce de ella proviene de los Hechos de Pablo y Tecla, texto apócrifo del siglo II, donde se la menciona como seguidora de San Pablo. En el segundo viaje apostólico de Pablo y Bernabé, hacia el año 48, fueron a Iconio. Al entrar en la ciudad son invitados, cortés y amablemente, por Onesíforo a hospedarse en su casa. Tecla vivía enfrente y escuchándoles predicar se convirtió al cristianismo, haciéndose discípula suya, rechazando casarse con Tamiris, que era pagano y cuyo matrimonio había sido preparado por su madre Teoclia.

Esta al no poder conseguir su propósito denunció a su hija y a Pablo, al Procónsul por hechizos y brujería. Pablo es encarcelado, azotado y condenado al destierro, y Tecla castigada a morir en la hoguera, pero se apagó el fuego, quemando a sus verdugos; lanzada a un foso con leones, estos lamieron sus heridas y la curaron; la ataron a dos bueyes para despedazarla, pero perdieron su fuerza y no pudieron hacerla nada.

Derrotados sus enemigos ante estos acontecimientos, fue puesta en libertad, retirándose a vivir como anacoreta en una cueva en Miriamlik y dedicándose a la oración. Sin embargo en una nueva agresión unos soldados trataron de ultrajarla y orando para librarse de ellos, la cueva se derrumbó, dejando solamente su brazo al descubierto. Los seguidores de la Santa recogieron su brazo para enterrarle y darle culto, trasladándole a Armenia, y de allí a la Catedral de Tarragona, ciudad de la que es Patrona.

En la Iglesia Ortodoxa, es considerada como protomártir entre las mujeres, e igual que los Apóstoles.

En este Icono vemos a Santa Tecla con túnica roja, manto azul oscuro portando en su mano derecha una cruz símbolo del martirio. A su lado un animal salvaje, un león simbolizando el tormento que sufrió y del que salió ilesa y una palmera por cuyo tronco repta una serpiente, símbolo de los que intentaron ultrajarla y no lo consiguieron. En la parte de atrás, la montaña y la cueva donde permaneció hasta el final de su vida. Y en el ángulo superior izquierdo vemos a Cristo ofreciéndola la corona del triunfo.

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