María, Mujer Nueva

132-27
La Concepción “Ovalle”. Capilla Ovalle, iglesia de san Vicente, Toledo.
Actualmente Museo del Hospital de Santa Cruz, Toledo.

Guillermo Camino Beazcua, Presbítero y Profesor de Historia del Arte

En ti brilla la vocación de los discípulos de Cristo,
llamados a convertirse, con su gracia,
santos e inmaculados en el amor (cfr Ef 1,4).
En ti brilla la dignidad de todo ser humano,
que es siempre precioso a los ojos del Creador.
Quien a ti dirige la mirada, oh Madre Toda Santa,
no pierde la serenidad, por más duras que sean las pruebas de la vida.
A pesar de la triste experiencia del pecado,
que afea la dignidad de los hijos de Dios,
quien a ti recurre redescubre la belleza de la verdad y del amor,
y vuelve a encontrar el camino que conduce a la casa del Padre.

Benedicto XVI

Avanza el año de El Greco, entre fragores veraniegos. También entre las numerosas fiestas marianas de este tiempo, quizá el más popular en sus fiestas y manifestaciones populares en torno a la Virgen del Carmen, la Virgen de las Nieves, la Asunción de María y su Coronación.

La iconografía mariana encuentra en El Greco, a uno de sus mejores intérpretes, pudiendo encontrar hermosos ejemplos de todos los temas y tipos, desde la Anunciación a la Asunción, desde los pasajes marianos neotestamentarios hasta sus maravillosas interpretaciones del tema de la Inmaculada. Recorre igualmente, toda su producción, siendo la Asunción del retablo de santo Domingo el Antiguo, uno de sus primeros trabajos de tema mariano, recién llegado a Toledo, hasta la decoración de la capilla Ovalle, su último conjunto realizado. Para los visitantes de la Exposición El Griego de Toledo, a lo largo de esta última primavera en el Hospital de Santa Cruz, o a quienes lo hacen actualmente en el Prado, contemplando la exposición El Greco y la pintura moderna, no les resulta indiferente el modo cómo El Greco, aborda el tema mariano.

En primer lugar hay que reconocer que es un tema que conoce y desarrolla a partir de su presencia en los talleres venecianos y romanos. En su Creta natal, el tema mariano toma la forma de las clásicas representaciones de la iconografía oriental en sus diversos tipos: Hodyguitria, Lactofilousa… sin embargo, el conocimiento de la tradición occidental, latina, le aporta a El Greco, un sinfín de recursos compositivos, de planos y composiciones, de colorido y movimiento.

Cuando El Greco llega a Toledo, lo hace en una de las principales ciudades marianas de la Cristiandad. Acontece en el siglo inmaculadista de nuestra historia, más cálido en su fragor teológico que en el desbordamiento de imágenes e interpretaciones barrocas. Sí, es este siglo, en el que a la tradición medieval, se le añade la relectura teológica, fundamentalmente escriturística, que harán que se abra camino la doctrina de la Inmaculada. Un jalón importante en la historia toledana fue la presencia de la escuela teológica franciscana y posteriormente la jesuítica, tan promotoras de esta doctrina. Santa Beatriz de Silva había dado inicio a la forma de vida concepcionista, y de modo singular, por los territorios cercanos se había difundido su carisma en forma de numerosas fundaciones. Toledo solicitará de El Greco numerosos encargos de tema mariano.

El Greco aborda el tema de la Inmaculada dentro de los límites iconográficos que la doctrina tenía en aquel momento. Las interpretaciones del tipo “Inmaculada franciscana” en la que la Virgen portaba al Niño que hería a la serpiente, daban paso a otras interpretaciones más alegóricas, en el marco de las clásicas representaciones con las letanías laurentinas, o las versiones basadas en el texto del Apocalipsis.

Hay que recordar que por entonces sin que la fiesta de la Concepción formase parte del calendario de la Iglesia Universal, sin que se hubiesen proclamado los dos dogmas marianos de la Iglesia Contemporánea, la interpretación iconográfica de ambos temas no estaba muy delimitada. De hecho, aún encontramos versiones de esta obra tituladas como “Asunción de María”. Hoy la conocemos como “Inmaculada Ovalle”, por el nombre de la comitente que encargó la capilla que este lienzo presidía. Como siempre sugerimos, tomemos en primer lugar la Palabra de Dios que abra nuestra mirada. (Artículo íntegro sólo para suscriptores)

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