Dar de comer al hambriento

Obras de Misericordia
Retablo de las Obras de Misericordia -fragmento- (Maestro de Alkmaar)

Guillermo Camino Beazcua, Presbítero y Profesor de Historia del Arte | Preguntaba el Santo Padre Francisco en su visita a Nápoles el 21 de marzo de 2015 si los cristianos conocen las obras de Misericordia y si la Iglesia las recuerda en su actuar: “Debemos hacer las obras de misericordia con misericordia” decía en Cagliari el 23 de septiembre de 2013, ante el drama de las pateras.

Debemos conocer y practicar las obras de Misericordia. Para ello volvemos nuestro corazón a Mateo 25 en donde se fundamenta el actuar misericorde, al que Lactancio completó a los seis enunciados de Jesús, enterrar a muertos, (según Tobías 1, 17). Por ello os invito en este año, desde esta sección de Agua Viva, a recordar la belleza de las obras de Misericordia, y me centraré en las corporales primeramente. Abriremos nuestros artículos con un panel del retablo de las Obras de Misericordia, un tema recurrente en la iconografía de los Países Bajos (es muy conocida la composición de Brueguel) o en Nápoles(versión de Caravaggio) . El tema desborda el tradicional soporte del lienzo, y lo hallamos en frisos murales, cubiertas de Libros Sagrados… El ejemplo que vamos a conocer en esta temporada en Agua Viva, es la obra realizada por el Maestro de Alkmaar hacia 1504, hoy conservada en Amsterdam en el Rijksmuseum. El conjunto de las siete tablas formaba el políptico que a modo de antipendio, bordeaba un púlpito (quizá para recordar que la predicación cristiana gravita en la Misericordia)

Junto a la reflexión pastoral sobre ello, quiero recordar en cada artículo la figura de algún testigo de la santidad cristiana que haya hecho vida esa obra de misericordia, que sea “Misericordia con Nombre”, ilustrándolo con ejemplos del escultor Gregorio Fernández quien talló los ejemplos que veremos, para la Iglesia de Valladolid que a inicios del siglo XVII veía a estos santos, como referentes de las instituciones que continuaban su carisma. Hoy lo han de ser. Las necesidades y respuestas han variado en sus modos de manifestarse, mas la llamada sigue ahí.. ¿será eficiente nuestra respuesta?.

San Diego
San Diego (Gregorio Fernández)

DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

Es el primer enunciado. Quizá aún lo más apremiante a nivel mundial. “¿Cómo juzgará la historia a una generación que cuenta con todos los medios necesarios para alimentar a la población del planeta y que rechaza el hacerlo por una obcecación fratricida?” se preguntaba San Juan Pablo II. Una pregunta tras estos años del siglo XXI no parece tener políticamente una respuesta. A pesar de ser uno de los principales Objetivos del Milenio, los informes de la FAO estiman que, en los países en desarrollo, 840 millones de personas pasan hambre en el mundo y unos 200 millones de niños sufren malnutrición.

Cada año, casi 11 millones de menores de 5 años mueren como consecuencia directa o indirecta del hambre y la alimentación inadecuada o insuficiente. Millones de niños padecen enfermedades relacionadas con la falta de vitaminas y minerales, y con la contaminación de los alimentos y el agua. Si estas cifras son inaceptables por sí mismas, lo son aún más porque mundialmente hay alimentos suficientes para todos. El problema del hambre se centra en la capacidad de acceso al alimento y no en la cuestión de la existencia del mismo.Amartya Sen demostró que las grandes hambrunas del siglo XX se produjeron no por una disminución de las existencias de comida, y sí por las desigualdades sociales en el acceso a la alimentación. Del mismo modo se pronunció en 2009 el Pontificio Consejo “Cor Unum” al afirmar que: “Hasta el siglo XIX las hambrunas procedían por lo general de causas naturales. Hoy son producto del comportamiento humano. (…) El hambre nace, en primer lugar, de la pobreza”. La cantidad de alimentos que se pierde o desperdicia cada año equivale a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales.

La función profética recurrente en el A.T. ha sido continuada por nuestros últimos Papas. Hacemos nuestras las palabras del profeta Isaías: “Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía” (Is 58,9-10). Sí: la luz resplandece cuando damos de comer al hambriento, cuando vemos su necesidad y le ofrecemos eso que tanto desea. Así penetra, de modo concreto y visible, el amor en nuestra Tierra; y Dios, desde el cielo, sonríe junto al hambriento que recibe no sólo un poco de pan, sino un gesto sincero de cariño. (Mensaje de Cáritas Orihuela-Alicante sobre el Hambre)

La Iglesia mantiene su voz profética en la denuncia de las causas del hambre, tema recurrente en el análisis mundial y en las propuestas para un mundo más justo y solidario. El magisterio de San Juan Pablo II y Benedicto XVI lo recuerda en sus encíclicas sociales y alocuciones a las instituciones políticas. El Papa Francisco ha elevado su voz ante este drama de magnitudes colosales. Lo ha hecho recientemente en su Encíclica Laudato Sii, asumiendo el riesgo de ser respondido en ocasiones por la Multinacionales que rechazan su análisis. Su voz profética se alzó con ocasión del discurso a la FAO en el día mundial de la alimentación (16 de octubre). Su mensaje actual nos sirve de criterio de actuación:

– “Es un escándalo que todavía haya hambre y malnutrición en el mundo. Nunca pueden ser consideradas un hecho normal al que hay que acostumbrarse, como si formara parte del sistema”.

– “El reto del hambre y de la malnutrición no tiene sólo una dimensión económica o científica, que se refiere a los aspectos cuantitativos y cualitativos de la cadena alimentaria, sino también y sobre todo una dimensión ética y antropológica”.

– “Hay que abatir con decisión las barreras del individualismo, del encerrarse en sí mismos, de la esclavitud de la ganancia a toda costa; y esto, no sólo en la dinámica de las relaciones humanas, sino también en la dinámica económica y financiera global”.

– “Sólo cuando se es solidario de una manera concreta, superando visiones egoístas e intereses de parte, también se podrá lograr finalmente el objetivo de eliminar las formas de indigencia determinadas por la carencia de alimentos”.

– La solidaridad no se reduce a las diversas formas de asistencia, sino que se esfuerza por asegurar que un número cada vez mayor de personas puedan ser económicamente independientes”.

– “Debemos cambiar nuestro estilo de vida, incluido el alimentario, que en tantas áreas del planeta está marcado por el consumismo, el desperdicio y el despilfarro de alimentos.

a la cultura del descarte’ que a menudo lleva a sacrificar hombres y mujeres a los ídolos de las ganancias y del consumo; un triste signo de la «globalización de la indiferencia”.

– Educar en la solidaridad significa entonces educarnos en la humanidad. Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana”.

DIO DE COMER AL HAMBRIENTO

La denominación de san Diego se complementa con Alcalá, ciudad en la que murió, en vida fue conocido como por su villa natal, San Nicolás del Puerto, provincia de Sevilla.Muy poco se sabe de sus primeros años. El perfil biográfico más próximo a su vida es el trazada por don Francisco Peña, abogado y promotor en Roma de la causa de canonización del Santo.

Fue uno de los hombres de su tiempo y condición que más viajó, en el polvo de sus sandalias quedaron adheridas y mezcladas tierras de innumerables caminos de España y Francia e Italia. Tras ingresar en Arrizafa como fraile lego de los hermanos menores y concluir la formación, comienza su itinerario limosnero y misional por incontables pueblos de Córdoba, Sevilla y Cádiz, dejando detrás de su paso una estela de caridad y milagros que aún pervive en las tradiciones lugareñas de no pocos de esos pueblos y aún de las tierras lejanas de Canarias e Italia.

Vuelve a España. Y después de un tiempo en el convento castellano de Nuestra Señora de Salceda, llega en su última etapa l a Alcalá de Henares, en cuyo convento de Santa María de Jesús.

De fisonomía espiritual destaca la obediencia hasta el milagro, la sencillez y servicialidad sin límites, la caridad heroica para con todos, como las virtudes que le encumbraron a la santidad y que le hicieron famoso y hasta popular en vida y después de su muerte. El humilde lego que hacía salir a su paso a todos para verle y acogerse a su valimiento delante de Dios mientras vivía, había de congregar junto a su sepulcro a los grandes de la tierra después de muerto.

Lo humilde y pobre del mundo fue escogido por Dios para maravilla de los grandes y poderosos de la tierra. En Diego se cumplió una vez más de modo esplendente el milagro de la gracia.

San Diego de San Nicolás alcanzó la meta celestial el 13 de noviembre de 1463 en Alcalá, y en la gloria de los altares en julio de 1588, bajo el pontificado de Sixto V, culminando el proceso introducido por Pío IV en tiempos de Felipe II.

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