Confieso que creo en la Evangelización

Evangelizador

Mons. Francisco Cerro Chaves, Obispo de Coria-Cáceres | La exhortación apostólica de Pablo VI “Evangelii nuntiandi” nos dice que la Iglesia solo existe para evangelizar, para anunciar a Cristo, para decirle a cada persona, Dios te ama, Dios ha nacido, vivido, muerto y resucitado por ti. Al descubrir tanto amor, se lo contamos a todo el mundo y tratamos de atraerle hasta lo más profundo de su corazón para hacerlos inmensamente felices. Vivimos en la Iglesia para evangelizar a través de signos pobres. Libres como el Señor que sólo vive para anunciar la salvación desde la pobreza. No queremos evangelizar con medios ricos, sino con medios pobres y cuanto más pobres más se luce la misericordia del Señor y más fecunda es nuestra vida.

Evangelizar desde el Amor del Corazón de Jesús y desde signos pobres, limitaciones, falta de salud, pobrezas físicas y materiales, envejecimiento, desde lo que quizá ya pocos apuestan, pero que nosotros creemos que se puede hacer una inmensa labor. ¿Existe algo más fecundo que confiar en el Señor desde nuestra pobreza? Es necesario volver una y otra vez a descubrir la alegría y el gozo inmenso del que ha puesto toda su confianza en la fuerza de la debilidad y la fecundidad de la pobreza.

La misión para toda la Iglesia es llevar al Corazón de Cristo Redentor, sabiendo que colaboramos a la Redención con nuestras pobrezas, enfermedades, limitaciones, cansancios, a veces incluso con la convicción de que somos David luchando contra Goliat, contra un mundo, un ambiente que nos puede y que es muy poco lo que podemos hacer y sin embargo una y otra vez decimos “en Tu nombre echaré las redes” porque “sé de quién me he fiado y estoy persuadido de que llevará a buen término la obra que empezó en mi”.

Es necesario que seamos fieles al Corazón de Jesús, evangelizadores de misericordia y desde la bondad del Corazón de Cristo, siempre partiendo desde nuestras pobrezas y debilidades. Somos nosotros los que a veces por nuestra soberbia no nos identificamos con los sentimientos del Corazón de Cristo, somos “puro impedimento” como dice San Ignacio, para realizar la obra de la Redención.
Es necesario saber que Dios cuenta con nuestros signos pobres, para llevar adelante la obra de salvación. Cuenta con nosotros para que construyamos “la civilización del amor”.

Evangelizar es vivir con los ojos de la fe una gran fecundidad, desde una gran pobreza, la maravilla de la acción de Dios, contando con materiales pobres. Vivir entregados y sencillos, no estropeemos la obra del Corazón del Señor con lo que llama el Papa Francisco “autorreferencialidad”. El creernos superiores, el faltar a la caridad bajo el pretexto de perfección. Sed de verdad hermanos que comparten juntas la esponsalidad con Cristo y el amor a la Iglesia y la pasión por la Evangelización.

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