Icono de San Tarasio

Icono de San Tarasio

José Bautista Galán, Director del Taller de Iconos | Nacido en fecha desconocida, era hijo del patricio y prefecto de Constantinopla Jorge y de su esposa Eucracia. Habiendo sido nombrado senador y jefe de la cancillería imperial paso a ser secretario del joven emperador Constantino IV y de su madre Irene.

A pesar de ser laico, el patriarca de Constantinopla Paulo IV, le propuso como sucesor suyo, cuando llegara el momento. En el año 784, cuando murió Paulo IV, se reunió una gran asamblea del pueblo, ante el palacio de Magnaura, para tratar el tema de la sede vacante, proclamando la muchedumbre a Tarasio como candidato. Rechazando el nombramiento, explicó que él estaría dispuesto a aceptar el cargo de Patriarca con la condición de que se restaurara la unidad y que, de acuerdo con el Papa, se convocara un concilio.

Posteriormente junto con el Papa Adriano I y la Corte Imperial, se convocó el II Concilio de Nicea (VII Ecuménico), en el año 787, que rechazó la doctrina iconoclasta, y en el cual los santos padres defendieron el culto a las imágenes, llegando a la conclusión de permitir un culto relativo a las imágenes, no el culto de adoración que solo se debe a Dios, haciendo notar que: ”quien reverencia una imagen, reverencia a la persona que representa”. Obedeciendo a las decisiones conciliares, restituyó en su patriarcado el culto a las imágenes.

Vivió dedicado al servicio del prójimo, repartiendo personalmente alimentos a los pobres, visitando hospitales, procurando que nadie se sintiera abandonado, reprimió el lujo en el clero y fue insigne en su piedad y erudición.

Murió el 25 de febrero de 806, habiendo gobernado el patriarcado durante 21 años. Fue enterrado en el Monasterio del Bósforo, que él había construido, donde se conservan sus reliquias. Está incluido en el Martirologio Romano y su fiesta se celebra el 25 de febrero.

En este Icono vemos a San Tarasio revestido con las ropas litúrgicas de un patriarca de la Iglesia Ortodoxa, predominando los tonos anaranjados y verdes muy luminosos. Con la mano derecha bendiciendo y en la mano izquierda el Evangeliario. La frente amplia, el pelo muy cuidado, blanco al igual que la larga barba, partida al estilo nazareno, sobre fondo dorado y verde.

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