Icono de Santa Parasceve

Icono de Santa Parasceve

José Bautista Galán, Director del Taller de Iconos | Santa Parasceve era hija de Agatón y de Politia, un matrimonio griego residente en Roma. La llamaron Parasceve, que en griego significa “viernes”. Era de carácter vivaz y muy inteligente. Cuando sus padres murieron tenía 26 años. Entonces, ingresó en una comunidad de vírgenes consagradas, sintiéndose llamada a evangelizar. Para ello, pidió autorización. Se ha podido constatar que en el siglo II existió en Roma un “monasterio” femenino y una jovencita de esa comunidad se dedicó a predicar el Evangelio al pueblo.

Decidió marchar a Asia Menor, a una ciudad llamada Therapia. Allí fue detenida por orden de Antonino Pío, que estaba de campaña con sus soldados. Ante su rechazo a convertirse y dejar de predicar, fue torturada en torno al año 160. Al ver su fortaleza los paganos se conmovían. Se mandó liberarla y que no se ejerciera más violencia contra ella. Parasceve siguió predicando el Evangelio hasta los 50 años.

Cuando subió al poder el emperador Marco Aurelio, perseguidor de los cristianos, fue detenida, deportada a Roma, y ante su negativa a dejar de predicar, fue decapitada. Sus discípulos recogieron el cadáver y le dieron digna sepultura, convirtiéndose su sepulcro en centro de peregrinación y lugar donde se operaban muchos milagros. Algunas reliquias se conservan en Tesalónica (Grecia), si bien la mayoría se encuentran en la catedral de Acireale (Sicilia). Es muy venerada en el sur de Italia, Sicilia y Malta; donde se la representa como una virgen con el dedo alzado en gesto de predicar, y un crucifijo o una palma con tres coronas (por virgen, apóstol y mártir).

Nuestros hermanos ortodoxos celebran su fiesta el 26 de julio y nosotros, los católicos, el 14 de noviembre como Santa Veneranda, virgen y mártir. También se la conoce por santa Venera o santa Venerina.

En este Icono vemos a santa Parasceve o santa Veneranda con un manto rojo y una túnica azul con un filete amarillo que se deja ver en la bocamanga  En la cabeza vemos el velum, que es una especie de cofia plisada. Entre sus manos nos muestra un Icono de Cristo, “El Esposo”, por quién desgastó su vida predicando su Buena Noticia.

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