¿Quién eran los Reyes Magos?

Rayes Magos
Rayes Magos (San Apolinar el Nuevo, Rávena) | Imagen: José Luiz Bernardes Ribeiro (Wikipedia)

Francisco Castro, Diácono permanente | Han pasado muchos años desde que uno fue niño, pero quién no recuerda la noche del cinco al seis de enero, cuando dejábamos preparado para los Reyes Magos y sus camellos distintas viandas y bebidas en el salón de casa. Una noche en la que conciliar el sueño era una tarea ardua y complicada, debido evidentemente al nerviosismo causado por la impaciencia de que transcurriera lo más rápida posible. Una noche mágica que nos traería aquellos juguetes que con toda la ilusión que un niño es capaz de plasmar en la carta a los Reyes Magos serían dejados en casa.

Esta tradición de dejar regalos la noche de Reyes, es relativamente reciente y se ciñe a muy pocos países de Europa y América. Pero ¿Qué sabemos de los Reyes Magos? ¿Cuántos eran? ¿Cuáles eran sus nombres? ¿De dónde procedían? El evangelio de San Mateo nos narra la adoración de los Magos en su capítulo 2, y dice así:

“Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempos de Herodes, unos magos que venía del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos una estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. Al oírlo Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo les preguntaba dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: en Belén de Judea……… Entonces Herodes llamó aparte a los magos y después de enviándolos a Belén les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño, y cuando lo encontréis comunicádmelo para ir también a adorarle. Ellos después de oír al rey, se pusieron en camino y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se retiraron a su país por otro camino”.

Bueno como podemos comprobar lo que nos indica Mateo es que eran unos magos llegados desde el Oriente y que ofrecen tres regalos. Es toda la información que nos da sobre estos personajes. En cuanto a los otros tres evangelistas, tan solo San Lucas narra el nacimiento de Jesús, pero no cita en absoluto la visita y adoración de los magos, en cambio nos relata la aparición a unos pastores que estaban cerca a los que el anuncio de un ángel les indica el nacimiento el Salvador.

Para intentar saber algo más sobre estos enigmáticos Magos tendremos que acudir a los Evangelios Apócrifos, en concreto al Protoevangelio de Santiago y al Evangelio armenio de la infancia. El Protoevangelio de Santiago de la adoración de los Magos viene a coincidir casi totalmente en el sentido y las expresiones con la de San Mateo (2,1-12), salvo en algunas divergencias. El Protoevangelio hace llegar de primer intento los Magos hasta Belén, mientras que San Mateo los hace pararse en Belén.

De todas formas ni el Protoevangelio de Santiago ni el Evangelio de San Mateo hacen referencia al nombre, al número, o a la condición real de los Magos. Los demás apócrifos, en general, también se ha abstenido de consignar datos en que podría haberse nutrido la tradición cristiana. Tan solo el Evangelio Armenio de la Infancia ofrece algunos datos, que citaré más detenidamente cuando me refiera a él y que coincide con la tradición occidental. En cuanto a la versión Etiópica del Protoevangelio nos indica que son tres los Magos, y nos facilitan sus nombres, eso sí con sus nombres etíopes: Tanisuram, Malik y Sissebá. Y después de narrarnos la adoración del Niño y el aviso del ángel, describe la entrevista con el rey de su tierra. Ellos le cuentan cuanto han visto y cómo el Niño ha recibido sus dones. El rey les pregunta qué han recibido en retorno. Los Magos responden que el Niño les ha dado un poco de pan y que lo han escondido en tierra. El rey entonces les pide que se lo traigan, y al ir a excavar la tierra donde estaba, sale una llamarada de fuego.

Pero veamos que dice la narración el Evangelio (apócrifo) armenio de la infancia citado anteriormente y que novedades nos transmite, que no constan en los anteriores. Dice así:

“Y un ángel del Señor se apresuró a ir al país de los persas para prevenir a los reyes magos y ordenarles que fueran a adorar al niño recién nacido. Y éstos, después de caminar durante nueve meses teniendo como guía a la estrella, llegaron al lugar de destino en el mismo momento en que María llegaba a ser madre. Es de saber que a la sazón el reino de los persas dominaba sobre todos los reyes de Oriente por su poder y sus victorias. Y los reyes de los magos eran tres hermanos: Melkon, el primero, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios y el tercero, Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes. Habiéndose reunido en conformidad con el mandado de Dios, llegaron en el momento mismo en que la Virgen llegaba a ser madre. Habían apresurado la marcha y se encontraron allí en el momento preciso del nacimiento de Jesús”….

En esta narración se nos indica no solamente el número, sino que se nos facilita su procedencia, nos da a conocer los nombres y se nos dice que son reyes. Esta es una tradición que ha llegado hasta nuestros días. Me refiero al número, los nombres y que eran reyes. Aunque en la tradición oriental ponía que eran doce magos (tradición siríaca) y en la tradición armenia llegaron a ser quince, en la tradición latina a pesar que en alguna catacumba están representados cuatro, la cifra que ha prevalecido es la de tres Magos.

De todas formas después de saber algo más sobre su procedencia, sus nombres o cuantos eran, creo que lo verdaderamente importante es que sigamos siendo esos niños que en la noche de Reyes y dejemos que nuestro corazón se llene de ilusión, de espera y de esperanza porque como hemos sido buenos durante este año, SS. MM. los Reyes Magos, nos regalarán el amor de todos los nuestros, que ya somos mayores para pedirles juguetes.

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