Icono de la Duda de Santo Tomás

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José Bautista Galán, Director del Taller de Iconos | El Apóstol santo Tomás, llamado también Dídimo que en griego significa mellizo, etimológicamente en arameo = gemelo. Si bien no se sabe de quién era gemelo o mellizo, nació en Galilea, era un humilde pescador.

De su vida poco sabemos, salvo diversos testimonios de los primeros cristianos. Parece ser que se le encomendó la evangelización de partos, medos, persas e hircanios, como lo manifiesta el Martirologio Romano, que combina varias leyendas. En los últimos años de su vida estuvo en Persia, en la India y en Etiopia  evangelizando y sufrió el martirio en el año 72, en la costa de Coromandel en la India, siendo descubierto su cuerpo con marcas de haber sido atravesado con lanzas, costumbre extendida por los países del Este. Según la tradición,  sus restos fueron trasladados a Edesa el año 394, y de Edesa sus reliquias pasaron a la isla de Chíos y de ahí a Ortona, donde se veneran actualmente.

En el Evangelio de san Juan, se le menciona varias veces: “Tomás, llamado Dídimo, dijo a los demás: Vayamos también nosotros y muramos con Él” (Jn 11,16). “A donde Yo voy, ya sabéis el camino”. Y Tomás le respondió: “Señor, no sabemos a donde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” (Jn. 14, 15).

Si bien se le conoce por la duda y la incredulidad: “si no veo en sus manos los agujeros de los clavos, si no meto mis dedos en los agujeros de sus clavos, y no meto mi mano en la herida de su costado, no creeré”, terminando con la maravillosa profesión de fe: “Señor mío y Dios mío”. (Jn. 20, 24).

Es patrono de jueces, constructores, arquitectos, teólogos. Se le representa con una espada o una lanza, pues como hemos comentado, murió lanceado, y así aparece también pintado en unos frescos  del  s. IV en las catacumbas romanas de Domitila. Su fiesta se celebra el 3 de julio.

En este Icono escrito con una variedad cromática digna de cualquier elogio, vemos la escena en la que se aparece Jesús a los Apóstoles, en el centro  en un trono, invitando a Tomás a meter la mano en su costado abierto, ante la mirada atenta de alguno de los Apóstoles, mientras otros comentan el hecho. Jesús con un tamaño superior al resto de las figuras, porque es el personaje más importante. Al fondo dos edificios, algunos autores interpretan que representan el Antiguo y Nuevo Testamento unidos por Cristo, principio y fin de todo.

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