El misterio del Sagrado Corazón en cines

, coordinador de redacción | El pasado 11 de septiembre llegó a los cines de España la película francesa Sagrado Corazón, después de pasar por varios países. En Francia ha sido un inesperado éxito de público, con más de cuatrocientos mil espectadores, y en Polonia también ha tenido una considerable acogida, pese a no contar con grandes medios para la distribución. En su país de origen, además, ha encontrado bastantes obstáculos por cuestiones ideológicas.
En formato de docudrama, combina una veintena de testimonios con recreaciones históricas. Está basada en las visiones de Cristo que tuvo santa Margarita María Alacoque, donde hoy se encuentra la basílica del Sagrado Corazón de Paray-le-Monial. Estas visiones impulsaron la devoción al Corazón de Jesús, que en tierras españolas tuvo como principal precursor al beato vallisoletano Bernardo de Hoyos.
En España y otros países el cine religioso ha encontrado su público desde hace ya unos años, pero sorprende lo ocurrido en la secularizada Francia, aunque algo menos después de ver a León XIV aclamado por una multitud en los Campos Elíseos de París. Parece que algo está cambiando en este país, donde la película ha despertado un gran interés, pese a que su publicidad fue prohibida en el transporte público o a inconvenientes como la cancelación de su proyección en un cine público de Marsella tan solo una hora antes del comienzo, por orden del alcalde. Un tribunal marsellés falló en contra de este veto, dictaminando que vulneraba la libertad de expresión y creación, y obligó a reprogramarla.
Estas polémicas y alguna más dieron publicidad gratuita al film dirigido por el matrimonio formado por Sabrina y Steven Gunnell. El origen del documental está en una experiencia que vivieron en el santuario Notre-Dame-du-Laus, en los Alpes franceses. Steven, en su juventud, formó parte de un exitoso grupo pop de los noventa, pero la fama le acabó arrastrando al infierno de las drogas. Cuando estaba al límite, fue su madre la que le pidió que fuese a una iglesia y ahí empezó su conversión al catolicismo.
Decía Sabrina Gunnell en una entrevista en Omnes que el «Sagrado Corazón no es, ni mucho menos, una devoción del pasado». Eso lo demuestran las cifras de público de la película, también en España donde está siendo vista por un considerable número de espectadores. El buen cine es un estupendo instrumento para difundir la fe y ahora es la devoción al Sagrado Corazón de Jesús la que llega a la gran pantalla.