El belén de Greccio

El belén de Greccio
El belén de Greccio (Giotto)

Alberto Mateos, coordinador de redacción | Dentro de unos días se cumplen ochocientos años de la Navidad en Greccio donde Francisco de Asís organizó una representación del nacimiento de Jesús. A esa celebración, durante la Nochebuena de 1223, Francisco invitó a hermanos de eremitorios cercanos y a personas de la comarca, que asistieron con velas y antorchas para iluminar aquella noche mágica en una gruta del valle de Rieti.

Según Leonhard Lehmann, antes de Greccio se habían realizado otras escenificaciones del belén, poco numerosas. Pone como ejemplo Santa María la Mayor, en Roma. Sin embargo, algo muy especial debió vivirse en la cueva de Greccio para que haya perdurado durante siglos. Francisco hizo una recreación alegórica, sin personas, pero con un asno y un buey. Su novedad, apuntada por Lehmann, es que se ofició una misa junto al pesebre.

En su apasionada crónica, Tomás de Celano escribió: «… el niño Jesús, sepultado en el olvido en muchos corazones, resucitó por su gracia, por medio de su siervo Francisco, y su imagen quedó grabada en los corazones enamorados. Terminada la solemne vigilia, todos retornaron a su casa colmados de alegría». Celano recoge el deseo de Francisco de «… celebrar la memoria del niño que nació en Belén…» y de contemplar con sus ojos «… cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno».

La Nochebuena de Greccio fue precursora, en buena medida, de una tradición belenista que, a día de hoy, es la única huella cristiana de la Navidad fuera de los templos. En medio de este consumismo desenfrenado, los belenes no solo sobreviven, sino que crecen en cantidad y calidad. Con sus estilos tan ligados a sus lugares de origen, suscitan una mezcla de curiosidad y admiración, que contribuye a despertar buenos sentimientos.

El objetivo de Francisco de volver a las raíces del Evangelio armoniza con aquella representación. La clave de esa invitación a contemplar el misterio -que persiste a lo largo del tiempo- no está solo en entender lo que ocurrió en Belén, sino en lo que puede suceder en el corazón de cada uno, si se abre al mejor regalo: a ese milagro «sepultado en el olvido en muchos corazones», que según Celano entusiasmó a aquellos habitantes del valle de Rieti que, sin saberlo, alumbraron un momento histórico.

En este último número de 2023 quiero agradecer el gran trabajo de nuestros estupendos colaboradores, que aportan luz a cada número. Nuestra revista va camino de cumplir veinticuatro años. Nada que ver con lo de Greccio, pero hace ilusión.

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