Corrientes filosóficas en tiempos de Jesús

, Diácono permanente | En el siglo I de nuestra era, siglo en el que Jesús vivió y llevó a cabo la misión de anunciar la llegada del Reino de Dios no sólo a los judíos, sino a toda la humanidad, la sociedad judía no era una entidad monolítica, sino que era un mosaico de comunidades y corrientes que convivían en el marco de Templo de Jerusalén, la vida sinagógica en la diáspora, la autoridad de la Ley (la Torá) y sus interpretaciones. En ese momento, grupos como los escribas, fariseos, saduceos, esenios y zelotes, interpretaban distintos enfoques para entender la Ley, la pureza, la autoridad y la relación con Yahvé y las autoridades romanas que dominaban el reino de Israel, Todas estas corrientes son citadas en los evangelios cristianos, (especialmente en Mateo), y en la literatura judía de la época (Flavio Josefo). Pero ¿Quiénes eran estos grupos? ¿Cuáles eran sus características? ¿Tenían algo en común? Voy intentar explicar de forma breve sus rasgos más característicos, sus similitudes y tensiones entre ellos.
Escribas o Soferim: Palabra derivada del latín, cuyo significado etimológico es “escritores”. Su función incluía copiar las Sagradas Escrituras, enseñar y emitir opiniones legales. Eran principalmente expertos en la Escritura y en la interpretación de la Ley judía. De ahí que con el tiempo se convirtieran en intérpretes autorizados de la Ley para comunidades específicas. Es decir su trabajo consistía en trasmitir su conocimiento de la Ley y la interpretación de la Escritura y este trabajo lo realizaba en el Templo. Constituían la clase culta y eran responsables de la administración y la diplomacia; un ejemplo de ello es Baruc, el secretario de Jeremías, que puso por escrito las palabras de éste. Otro ejemplo es Esdras quien había sido un alto cargo en la administración persa y era muy versado en la ley judía (Esd 7). Como grupo, los escribas pertenecían a diferentes partidos, como da a entender Marcos (Mc 2,15-16). En los Evangelios se presentan como enemigos de Jesús, asociados con los sumos sacerdotes y con los ancianos (Mc 11,27-28) y hostiles a la iglesia (Hch 4,5; 6,12). Se dice que la enseñanza de Jesús, a diferencia de la de los escribas, poseía autoridad, lo que significaba que él no sólo podía interpretar la Ley existente, sino hacer realmente ley.
Fariseos: Palabra derivada de una raíz hebrea que significa “separado”. Según Orígenes, los fariseos eran “los que se separaban”. Los fariseos aparecen frecuentemente en el Nuevo Testamento, el mismo Pablo se confiesa fariseo (Flp 3,5) y como tal observó sumisamente la Ley y atacó a los seguidores de Jesús Nazareno, porque constituían una amenaza para sus principios y estilo de vida de los fariseos.
El movimiento fariseo surgió como un movimiento de renovación y devoción centrado en la interpretación de la Ley oral junto a la Ley escrita. Enfatizaban la pureza ritual, la observancia del sábado y la observancia de la Ley en la vida diaria. Creían en la resurrección de los muertos, en la existencia de los ángeles y en un juicio final. A los fariseos se les asocia con los partidarios de Herodes Antipas, por lo que son presentados como un grupo político bien relacionado, y estaban decididos a defender el tipo de comunidad judía que amenazaba Jesús. Escribas y fariseos no eran el mismo grupo, pero, debido al control social que ejercían, los fariseos se asociaban con ellos. Si bien los escribas eran estudiosos y expositores de le Ley, los fariseos se encargaban de que el pueblo judío la cumpliera.
En cuanto a cómo los evangelistas presentan a los fariseos, a menudo aparecen en tensión con Jesús por cuestiones de interpretación legal, tradiciones humanas y de autoridad. Sin embargo, no todos los fariseos eran críticos con Jesús. El evangelista Lucas es bastante ambiguo acerca de los fariseos, pues, por una parte, hay fariseos amistosos, que invitan a Jesús a comer (Lc 11,37; 14,1) y en Hechos (15,5) hay fariseos cristianos, en la línea con la opinión de Lucas de que existe continuidad entre el judaísmo y la Iglesia. Pero por otra parte los fariseos son ricos, mientras que Lucas hace hincapié en la preferencia de Jesús por los pobres (Lc 6,20). En cuanto a Mateo presenta a los fariseos como las víctimas de la controversia entre la Iglesia y la Sinagoga surgida después del año 70 de nuestra era (año de la destrucción del Templo de Jerusalén que edificó Herodes). Eran los celosos defensores de un judaísmo que contrasta con la interpretación de la Ley atribuida a Jesús. En este evangelio se les ataca con cierta virulencia por no practicar sinceramente su propia religión (Mt 23,3) y, contra la realidad histórica, se les identifica con los escribas. El evangelio de Juan, presenta a los fariseos en una actitud de continua sospecha respecto a Jesús, quienes junto a los sumos sacerdotes, son los adversarios de Jesús. Parecen ser funcionarios del Estado y maestros de la Ley. Ejercen en Jerusalén (Jn 1,19-28), donde los habitantes de la ciudad acuden a ellos en su calidad de burócratas, encargados del orden público (Jn 9,13).
Saduceos: Eran un grupo minoritario dentro del judaísmo de la época. Los saduceos eran tradicionalistas en fe y costumbres. Defendían la pertenencia a la nación judía, por medio del cumplimiento de la Ley, pero no se oponían a la sumisión del poder romano, lo veían compatible. Se oponían a conflicto armado (todo lo contrario que los zelotes). Rechazaban la idea de los fariseos de que la Ley oral era tan válida como la escrita. No creían en la idea de la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo. Después de la segunda destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d.C. los saduceos dejaron de existir.
Esenios: Era un grupo que se caracterizaban por su estilo de vida ascética y comunitaria, dedicándose al estudio de la Ley y a la práctica de la pureza ritual. Vivían en comunidades separadas, con bienes comunes y un fuerte énfasis en la humildad y la disciplina. Eran escrupulosos en la observación de la Ley. Cuando ejercían el culto se volvían mirando al sol, y no al Templo de Jerusalén, por el que sentían desprecio. La mayoría de los investigadores afirman que los esenios vivían en Qumrán. Se consideraban a sí mismos “hijos de la luz”, apartados de los “hijos de la tiniebla”, o sea aquellos que no pertenecían a su orden.
Zelotes: Eran un grupo que podríamos calificar de nacionalistas, dispuestos a levantarse en armas contra el romano invasor de sus tierras. Buscaban la liberación del dominio romano mediante la acción política y la guerra. Jesús tuvo entre sus doce apóstoles a un simpatizante de este movimiento: Simón, llamado el Zelota (Lc 6,15). Algunos autores han querido identificar a Jesús como simpatizante de este grupo, por el hecho de que murió crucificado, que era la muerte que se daba a los terroristas, pero nada más lejos de la realidad, pues el mensaje, la enseñanza de Jesús sobre el Reino de Dios nada tiene que ver con la actuación violenta de los zelotes.
En cuanto a Jesús y su opinión de los escribas y fariseos, creo que el mejor texto que nos indica cual era su pensamiento con respecto a estas dos filosofías, es el del evangelista Mateo (23,13-22), versículos donde describe las siete maldiciones de Jesús a los escribas y fariseos y que por su extensión les invito a leer desde su Biblia.