Consagración al Corazón de Jesús

Sagrado Corazón de Jesús
Fotografía: Lawrence OP (Flickr)

Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante

Érase una vez un Corazón…

Adentrémonos en el misterio que se esconde en esta simbología del Sagrado Corazón. Nuestra fe católica, confiesa a Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre y es precisamente en este segundo aspecto en el que la espiritualidad del Corazón de Jesús nos ayuda a subrayar la humanidad de Jesucristo.

Él no solamente fue hombre, como a veces pensamos, durante 33 años que estuvo entre nosotros, sino que Él continúa teniendo unos sentimientos humanos, una sensibilidad humana, una voluntad humana desde la que nos quiere.

Nos quiere como Dios y nos quiere como hombre. Por lo tanto, cuando hablamos del Corazón de Jesús, estamos cayendo en cuenta que Dios, siendo infinito como es, no es inconmovible, no es impasible; Él es sensible a nuestra respuesta de Amor.

A Dios le importa nuestra vida, se alegra de nuestra santidad y también le duele nuestro pecado.

El Corazón de Jesús por lo tanto está subrayando la sensibilidad de Dios a nuestra respuesta de Amor.

…donde nuestra vida recibe cobijo

Dios nos ama, Dios nos quiere, ninguno de nosotros estamos aquí por casualidad, no somos producto del azar. Somos el fruto de una decisión libre de Amor.

Hay que decir que esta espiritualidad del Corazón de Jesús la estamos presentando a una sociedad y en un momento cultural que va generando tantísimas heridas afectivas. ¡Cuántas faltas de autoestima! ¡Cuántas heridas arrastramos!, precisamente por no sentirnos queridos, por no sentirnos amados.

Hoy son muchos los que gracias a esta espiritualidad del Corazón de Jesús, han alcanzado la autoestima. Si Dios te quiere, si Jesucristo te ama, si Él entregó su vida por ti, acaso tú ¿no vas a tener una autoestima? ¿No te vas a querer?, siendo así que Dios está enamorado de ti.

Y llegados a este momento te quiero dirigir ya la invitación a que hagas tú también la consagración al Corazón que más te ama. En realidad, ya estamos consagrados todos los bautizados. El Bautismo es una consagración a Dios; fue decirle que somos totalmente suyos, que estamos escritos en su Corazón, que nuestro nombre está escrito en la palma de su mano, pero tenemos que reconocer también que luego nuestra vida no ha sido conforme a ese hecho, nuestra vida a veces ha dado la espalda a esa realidad de ser totalmente de Dios.

Nunca es tarde para ponerse en las mejores manos

Es en este momento, querer reparar los momentos de nuestra vida en que no hemos vivido como hijos de Dios, reparar es vivir el momento presente en intensidad de amor, de manera que estemos compensando los momentos de nuestra vida en que hemos dado la espalda a Jesucristo. Es querer también hacernos co-responsables del destino de nuestros hermanos, de aquellos hermanos nuestros que dicen no amar a Jesucristo, como quizás nosotros también hemos hecho en otros momentos de la vida.

También nosotros cargamos con su pecado y queremos repararlo. Te invito pues a realizar, o renovar, la Consagración, para que por ella vuelvas a entrar en la intimidad del Corazón de Dios.

Somos conscientes de que el momento histórico es difícil.

Es un momento difícil para el cristianismo, hay un gran avance de la concepción materialista de la vida, de la increencia, de la secularización. El momento es difícil, pero no tenemos miedo, no estamos asustados, tenemos confianza, estamos en manos de Dios.

Es bueno que recordemos que nada somos sin su gracia pero que con Él lo podemos todo.

En momentos de dificultad nos consagramos y renovamos nuestro acto de amor y de confianza en Él: somos amados por Cristo, volvamos al amor del que hemos partido.

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