Misericordiosos como el Padre

Año de la Misericordia

Mercedes Luján Díaz, Coordinadora de redacción | Según explicó el Arzobispo Rino Fisichella, Presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, cuando presentó desde el Vaticano el logo y el lema del Año Jubilar de la Misericordia, éstos nos presentan una buena síntesis de lo que será este año.

Con el lema «Misericordiosos como el Padre» se propone vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida (cf. Lc 6, 37-38). El logo —obra del jesuita Marko I. Rupnik— se presenta como un pequeño compendio teológico de la misericordia. Muestra, en efecto, al Hijo que carga sobre sus hombros al hombre extraviado, recuperando así una imagen muy apreciada en la Iglesia antigua, porque indica el amor de Cristo que lleva a término el misterio de su encarnación con la redención.

El dibujo destaca al Buen Pastor que toca en profundidad la carne del hombre, y lo hace con un amor capaz de cambiarle la vida. El Buen Pastor, con inmensa misericordia, carga sobre sí con la humanidad, pero sus ojos se confunden con los del hombre. Cristo ve con el ojo de Adán y este lo hace con el ojo de Cristo. Así, cada hombre descubre en Cristo, nuevo Adán, la propia humanidad y el futuro que lo espera, contemplando en su mirada el amor del Padre.

La escena se coloca dentro de la mandorla (almendra), figura importante en la iconografía antigua y medieval que evoca la presencia de las dos naturalezas, divina y humana, en Cristo. Los tres óvalos concéntricos, de color progresivamente más claro hacia el exterior, sugieren el movimiento de Cristo que saca al hombre de la noche del pecado y de la muerte. Por otra parte, la profundidad del color más oscuro sugiere también el carácter inescrutable del amor del Padre que todo lo perdona.

El pasado 13 de de diciembre se abrió en la Basílica de la Gran Promesa la Puerta Santa de la Misericordia. Desde Agua Viva nos unimos a este año que el Santo Padre ha tenido a bien regalarnos y esperamos las abundantes gracias que el Señor tiene preparadas para todo el que con corazón humilde se acerque a este santo lugar.

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