25 primaveras

Lirios

Alberto Mateos, coordinador de redacción | Llegué a esta revista más o menos por la mitad de estos 25 años que acaba de cumplir. Fue cuando se impulsó la web para complementar la edición en papel. Aquello empezó a gestarse una tarde cercana a la Navidad en el Santuario de la Montaña de Cáceres. Allí estaban D. Francisco Cerro, en esa época obispo de la diócesis de Coria-Cáceres, y Ana-Ela Tur, que era la administradora de Agua Viva. Ana-Ela sabe bien la odisea que luego supuso hacer llegar las claves de la web a cada uno de los miles de suscriptores. Aunque ahora lo recuerdo con una media sonrisa, por entonces hasta mi mujer tuvo que echarnos una mano.

El artículo que ha enviado a este especial Ricardo Vargas -que fue director de Agua Viva- me ha hecho pensar bastante, entre otras cosas, por su alusión a que la dificultad de una revista está en perseverar un número tras otro. Y es que es fácil lanzarse a tener iniciativas, pero mantenerlas en el tiempo ya es otro cantar. Pasa en cualquier proyecto que te propongas en la vida.

Esta publicación del Centro de Espiritualidad de Valladolid, ligada al Sagrado Corazón, ha perseverado y se ha ido amoldando a los cambios. A diferencia de otras revistas en papel que han desaparecido, se readaptó para convertirse en una revista digital y seguir siendo una fuente de espiritualidad. De este modo, todos sus contenidos empezaron a estar disponibles de forma gratuita desde cualquier rincón del mundo. Eso ha ido dando sus frutos. Ahora nuestros lectores no son solo de España, sino también de otros países, especialmente de América. El formato cambió, pero la revista no solo ha permanecido viva, sino que mantiene intacto su espíritu.

Mientras escribo este artículo veo desde mi ventana mis lirios que por fin, con un poco de sol, han florecido esta semana. Apenas necesitan cuidados en invierno. Incluso aunque se hubieran secado en verano, luego brotan como si nada cuando llega la primavera, porque hay una fuerza que los impulsa. Una revista no crece sola, lleva mucho trabajo. Cada número requiere tiempo y esfuerzo, sin embargo, siento que también hay una fuerza invisible que conduce la revista y lleva haciéndola florecer durante 25 primaveras.

Agua Viva es posible gracias al compromiso de nuestros fieles colaboradores. Asimismo, es fruto de la contribución de todas las personas que han aportado su tiempo y conocimientos a lo largo de estos años, escribiendo artículos, administrando, coordinando, dirigiendo… Algunos nos dejaron, como el padre Mendizábal o José Bautista Galán, no obstante, su legado permanece en una revista que tiene sentido por cada uno de nuestros lectores. Por ti que nos lees, porque igualmente ves el amor de Dios en la belleza de la creación. Ese amor es lo que nos mueve para seguir siendo un manantial de espiritualidad. A fin de cuentas, este número especial hace mucha ilusión, pero no es sino otro número más de Agua Viva.

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