Juan Manuel Cotelo: «Dios se revela a través de la gente de fe»

¡Hagan lío!

Redacción | La serie ¡Hagan lío! está dando visibilidad a iniciativas impulsadas por la fe en distintos lugares del mundo, de las que se habla muy poco en los medios de comunicación. Este último proyecto de INFINITO + 1 está siendo posible gracias a la contribución de miles de personas, a través de una campaña de crowdfunding. Todos los capítulos de ¡Hagan lío!, que ya va por la segunda temporada, se pueden ver gratuitamente en YouTube. En esta entrevista hablamos con Juan Manuel Cotelo, el creador de la serie.

 
Cuéntanos cómo surgió la idea de la serie ¡Hagan lío!.

En el origen de esta serie hay dos “culpables”. En primer lugar, Jesucristo, que dijo: “Vosotros sois la luz del mundo. No se enciende una lámpara para esconderse bajo la cama, sino para que alumbre a todos los de la casa. Brillen así vuestras buenas obras, para que todos glorifiquen a vuestro Padre Dios.” Leyendo esto, surgió en mi corazón el recuerdo de tantas iniciativas que Dios ha puesto en marcha por todo el mundo, a través de personas de la Iglesia, al servicio de los demás… ¡de las que apenas se habla! Son desconocidas incluso para los cristianos. Estamos al día sobre política, deportes, música, modas… pero no nos interesamos lo suficiente por lo que la Iglesia hace en el mundo hoy. Y por eso, somos presa fácil de los tópicos que los medios de comunicación esparcen, acerca de la Iglesia. Pensé que todas esas iniciativas son luces muy brillantes que están escondidas, ocultas… a pesar de tener tanto potencial para iluminar la vida de cualquiera.

A esa lectura del Evangelio se sumó que el Papa Francisco nos invitó a salir de la zona de confort, usando esa expresión: “¡Hagan lío!” La cosa estaba clara: debíamos sacar a la luz todas esas iniciativas, primero para que los cristianos conozcamos la verdad sobre la Iglesia, sin depender de lo que nos cuenten los medios de comunicación, que nunca se centran en lo esencial, sino en lo anecdótico; segundo, para que cualquier persona ajena a la Iglesia tenga la opción de conocer la verdad; tercero, para que esos “líos” sirvan de detonante que provoque el nacimiento de más líos. Y, sobre todo, para que todos descubramos que la eficacia evangelizadora depende exclusivamente de nuestra confianza en Dios, a quien debemos remitir toda la gloria y la autoría de esos líos.

 
Vuestro fichaje estrella montó mucho lío con su peregrinación de Finisterre a Jerusalén. ¿Qué aporta Carlota Valenzuela a la serie?

La serie “Hagan Lío” se ha convertido en una realidad, gracias a muchos “fichajes estrella”. Carlota y yo estamos en el “escaparate” -por decirlo de alguna forma, ya que salimos en pantalla- pero es justo recordar que sería IMPOSIBLE producir la serie HAGAN LÍO sin miles de personas que se han sumado a esta iniciativa con donaciones económicas, a través de una campaña de crowdfunding. ¡Eso sí que son estrellas! Miles de pequeñas aportaciones, puntitos de luz que aparentemente suman poco de forma individual, pero que al juntarse con más personas… ¡han dado a luz a este gran proyecto! Sin esos donantes pequeños y anónimos, no podríamos filmar ni un solo plano.

Esto no sale adelante gracias a una gran empresa, ni una gran televisión o plataforma, sino gracias a la fe y generosidad de los donantes, que no esperan ningún protagonismo ni agradecimiento. Se suman a los proyectos de la Fundación INFINITO + 1 porque confían en que nuestro trabajo ayude a alguien a conocer y amar un poco más a Dios. Sin estas personas, no habríamos producido nunca, nada, en INFINITO + 1. Carlota aporta su simpatía natural, su sonrisa. Y el Espíritu Santo hace que todo lo que se ve y lo que no se ve, tenga eficacia para las almas.

 
Una de las cosas más llamativas de la serie es su variedad de temas. ¿Cómo elegís las historias?

Es muy fácil, porque gracias a Dios el mundo está lleno de iniciativas de evangelización, de una variedad inabarcable. Quien quiera conocer de qué modo la Iglesia sirve hoy al mundo, no tiene que realizar una investigación muy profunda ni exhaustiva, basta con que se acerque sin prejuicios a cualquier cristiano que esté realmente comprometido con el anuncio del Evangelio y va a encontrar esas iniciativas maravillosas. Pero que no busque gente extraordinaria, ni personas especiales. Que se acerque a los más sencillos… y ahí encontrará abundantes tesoros, con una eficacia transformadora sorprendente. Esto es muy llamativo: no son solamente “bonitas” iniciativas, sino que son eficaces, transformadoras. Son instrumentos de conversión.

 
¿Qué han tenido en común los protagonistas de vuestros capítulos para pasar a la acción?

En primer lugar, que la iniciativa y la fuerza nunca procede de ellos mismos. Siempre lo han percibido como una invitación amable de Dios, que podían aceptar o rechazar. A todos les venía grande su respectiva misión, no eran las personas idóneas, a todas luces. Sin embargo, se fiaron de esa llamada y pasaron a la acción. La eficacia surgió de su confianza, no de su inteligencia. Porque Dios se revela a través de la gente de fe, de las personas humildes que no confían en su propia capacidad sino en el poder de Dios a través de los pequeños. El combustible que activó esas iniciativas y que las mantiene vivas en el tiempo siempre es una relación íntima de amor con Dios. La estrategia perfecta es la obediencia a la voluntad de Dios.

 
¿Qué han supuesto todos estos años de andadura para los que formáis parte del equipo de INFINITO + 1?

Es el camino concreto y precioso con el que Dios va guiando nuestras propias almas, para nuestra propia conversión. Y además es uno de los infinitos caminos que Dios usa para alcanzar a otras personas, por todo el mundo, para nuestra sorpresa. Todo lo hace Él… si nosotros le dejamos actuar. Es un aprendizaje continuo, en el que Dios no se cansa de enseñarnos, aunque nosotros nos cansemos de aprender. Es un regalo que vamos descubriendo poco a poco, sin ser capaces de valorarlo plenamente. Es un misterio.

 
Hasta qué punto La última cima abrió paso a todas esas películas posteriores que hablan abiertamente de la fe y también están calando entre el público.

No podemos medirlo. Dios cose con hilo fino, uniéndonos unos a otros, sin que nos demos cuenta. Esa película es una pieza más del puzzle que Dios va armando para la salvación del mundo. La iniciativa de llevar las buenas noticias del Evangelio surgió hace 2.000 años y, desde entonces, todo va entrelazado. Se van sucediendo las actividades, sin que nadie pueda atribuirse un papel protagonista, salvo Jesucristo. De hecho, Él ha dicho claramente: “Sin Mí, no podéis hacer nada.” Aquella película, “LA ÚLTIMA CIMA”, surgió de la vocación sacerdotal de un joven, Pablo Domínguez, que recibió la fe a través de sus padres… y de su respuesta fiel brotaron tantos frutos de salvación. Nosotros simplemente lo contamos… y después nos fuimos sorprendiendo del efecto transformador tan potente que provocó en tantas personas.

Eso se ha repetido con cada una de nuestras producciones, desde la primera a la última. Y siempre sucederá, porque Dios siempre es eficaz. Si cada uno de nosotros nos limitamos a hacer lo que podamos hacer, sin medir si es mucho o poco, la expansión del Evangelio alcanzaría al último rincón, llegaría a todas las personas. No calculemos el efecto de nuestro trabajo. Simplemente, hagámoslo y que sea Dios quien conozca sus frutos.

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