Valientes Verónicas

La Verónica (El Greco)
La Verónica (El Greco)

Redacción

Por una “lámpara viva” de la Basílica Nacional de la Gran Promesa.

Queridos bebedores de Agua Viva:

Avanzando en este año jubilar, ¿te has parado a pensar que quien desborda la Misericordia para sanar nuestras heridas, es quien te mendiga un poco de Misericordia para sanar las suyas? Esto se llama Reparación. Jesús es el gran Médico de las almas que con su Misericordia nos restaura, pero ¿quién restaura sus heridas, las que recibe hoy de tantos hombres como le hieren? Reparar fue el deseo de Sta. Teresita: “consolar por la ingratitud de los malos” al que ella llama “el divino Mendigo de amor”.

Hoy más que nunca, estamos llamados a ser valientes Verónicas que socorran a este “Mendigo de amor” enjugando su Rostro sufriente. En su Santa Faz se reflejan las heridas internas de su Corazón herido y abandonado por los suyos.

Él que es Fuente de la Misericordia, recibió de esta mujer un amor que casi todos le negaron… recibió misericordia. Ella venció su miedo, no la paralizaron las posibles represalias, y movida por la compasión, decidió amar en medio de una multitud movida por el odio y la indiferencia. Enjugar su Rostro fue reparar su Corazón, fue aliviar sus heridas más sangrantes, las que llevo sobre sí para sanar a la humanidad desgarrada por el pecado. Este acto heroico de amor le trajo el premio: su Santa Faz quedó impresa para siempre en su velo, en su interioridad, “como sello puesto en su corazón” que dice el Cantar de los Cantares. ¿Querrás atender a este “enfermo de amor”?

Si eres una Verónica, no podrás vivir alejada del Corazón de Jesús, ni privarle del consuelo que reclama coronado de espinas, de esas ingratitudes, desprecios y olvidos que recibe de los hombres, especialmente de los suyos, de los hijos de la Iglesia. Jesús sigue mendigando un poco de amor, mendiga nuestra misericordia.

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