En Gavarda, Valencia

Sagrado Corazón de Gavarda

Federico Jiménez de Cisneros, Profesor de Historia | Gavarda es una pequeña población valenciana situada en el interior de la provincia. Se encuentra en la comarca de la Ribera Alta; el río Júcar pasa por esta localidad. Sus vecinos viven principalmente de la agricultura de regadío de naranjas y mandarinas, y de su envasado y comercialización. En el año 1982 las casas de Gavarda, que se encontraban en una zona llana y baja, sufrieron la riada y el agua afectó a muchas casas, por lo que muchos vecinos se trasladaron a una loma cercana. Por eso, actualmente hay dos Gavardas, el núcleo antiguo y el núcleo nuevo.

En el núcleo antiguo se mantiene la iglesia parroquial, un templo del siglo XIX con el nombre de San Juan Bautista y San Antonio Abad. Eclesiásticamente pertenece al arciprestazgo 29, que tiene los nombres de los santos Bernat, María i Gràcia, integrado en la Vicaría VI La Ribera, de la archidiócesis de Valencia. Tiene Gavarda el patronazgo propio de San Vicente Ferrer, importante dominico valenciano que fue un extraordinario predicador y cuya memoria se conserva en muchas poblaciones.

La iglesia tiene una torre campanario en el centro de la fachada. Y sobre la torre, encontramos una imagen monumental del Sagrado Corazón de Jesús. Se trata de una escultura de color blanco, en tamaño superior al natural, que representa a Jesucristo vestido con túnica y manto, con los brazos levantados y las manos abiertas y extendidas de manera que desde lejos recuerda la cruz, y que tiene en el centro del pecho, y bastante visible, el corazón; la cabeza ligeramente inclinada hacia abajo, para establecer esa relación que se produce entre quien lo contempla y siente la mirada amorosa del Corazón de Cristo. Y los vecinos cuentan que la imagen transmite paz y confianza.

Este templo se encuentra en el núcleo antiguo de la localidad. Algunos vecinos se resistieron a abandonar sus casas y las han reconstruido. Y en el centro de ellas, y también rodeado de los solares de las casas arrasadas por la riada, se mantiene el templo parroquial, rematado por la imagen del Corazón de Cristo, recordando que para todos, tanto para los que se fueron al cercano cerro, como para los que se quedaron en el núcleo antiguo, Jesús nos ofrece su amor y nos cuida.

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