Sagrado Corazón en Graus

Sagrado Corazón de Graus

Federico Jiménez de Cisneros, Profesor de Historia | Graus, en la provincia aragonesa de Huesca, es la capital de la comarca de Ribagorza y cuenta con más de tres mil habitantes. Eclesiásticamente, Graus pertenece al arciprestazgo de Ribagorza, en la diócesis de Barbastro-Monzón.

La muy noble y muy antigua villa de Graus tiene una rica historia, de la cual quedan algunos vestigios monumentales, como la conocida Plaza Mayor, algunas casas solariegas, y restos de conventos de varias órdenes religiosas.

En los últimos siglos, la villa de Graus ha sufrido efectos devastadores por las guerras; especialmente graves fueron los acaecidos en la década de los años treinta del siglo XX, durante la Segunda República y Guerra Civil; nos cuentan que la persecución religiosa supuso la muerte en Graus de más de medio centenar de sacerdotes, religiosas y seglares, además de la destrucción de un patrimonio histórico artístico religioso irrecuperable. Toda esa zona del Alto Aragón es tierra de mártires: como en Barbastro y Monzón. Afortunadamente, los supervivientes y familiares de las víctimas, vivieron el perdón y la misericordia, haciendo de la reconciliación su estilo de vida.

La población tiene barrios con los nombres de San Agustín, Santo Domingo, San Lorenzo y San Joaquín y Santa Ana. Entre sus templos destacan la parroquia de San Miguel y la Basílica de la Virgen de la Peña. Precisamente desde esta basílica puede subirse al lugar donde hallamos la imagen del Santo Cristo de Graus, una monumental escultura del Corazón de Jesús: una vez más, María nos lleva a Jesús.

Mirador de la Peña del Morral

Ese lugar es el Mirador de la Peña del Morral, donde a mediados del siglo XX levantaron el monumento del Sagrado Corazón de Jesús, sufragado por suscripción popular. Por su situación, es visible desde todo el pueblo. Está situado en un saliente a cuyos pies se extienden las casas del pueblo. Hace pocos años un rayo cayó sobre la escultura, produciendo daños en su mano. La devoción popular logró que se restaurase la imagen recuperando su esplendor primitivo.

La imagen representa a Jesucristo con los brazos extendidos y las manos abiertas, expresando acogida y bendición. La imagen está hecha con bloques de piedra blanca, que destaca sobre el ladrillo; se apoya sobre un pilar cuadrado de piedra y ladrillo, que tiene placas de piedra en el centro de cada cara con inscripciones en grandes letras: en la parte frontal leemos “Cristo reina”, y en los laterales “Cristo vence” y “Cristo impera”.

Inscripción lateral

Estas tres frases nos recuerdan que Cristo es el Rey de la Historia, que ha vencido al pecado y a la muerte y que hemos de acercarnos al amor de Dios para vivir unidos a su Corazón. Porque si Jesús es nuestro Rey, también es nuestro Todo. Y el reinado de Cristo es un reinado de amor, de paz y de perdón, de misericordia, de justicia y de verdad. Y todo lo que hacemos lo hacemos por amor a Dios.

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