Una oración para el verano

“Venid conmigo a un lugar apartado y descansad un poco”.
Nuestro día a día multiplica en nuestra vida
los quehaceres, impaciencias, agobios, trabajos y urgencias.
Necesitamos el reposo y la calma.
Necesitamos la armonía y la comunicación.
Necesitamos el cariño y el encuentro.
Necesitamos aire para nuestro cuerpo y para nuestra alma.
Necesitamos descanso y relajación.
Bendícenos, Señor, nuestras vacaciones.
Haz que sean días fecundos en la vida de mi familia,
para el encuentro con nosotros mismos y con las demás personas,
para la suave brisa del diálogo,
para el ejercicio en nuestro cuerpo, para la lectura, para los viajes…
Convierte nuestras vacaciones en tiempos de búsqueda,
para que sean días de oro y tengamos tiempo para ti,
para el espacio de oración y reflexión,
para brindar la fe y testimonio del evangelio,
para practicar tu ley divina y la de tu iglesia,
para escuchar con más paciencia tu palabra,
para estar presentes en tu mesa de la eucaristía.
Tú siempre estás cerca de nosotros.
Nuestros senderos están entrelazados con los tuyos.
Haz que en nuestras vacaciones
logremos naufragar mar adentro y encontremos
a nuestro Pescador, Pastor, Salvador, Hermano, Amigo, Padre,
y podamos encontrar a nuestros hermanos.