Don de ciencia (I)

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Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de San Sebastián | A modo de pequeño adelanto sobre la definición del don de ciencia, que iremos desarrollando con más detenimiento, podemos decir que es el don que produce en nosotros una lucidez sobrenatural para ver las cosas del mundo según Dios.

Jesucristo es quien posee en plenitud los dones del Espíritu Santo tal y como nos relata el texto de Lc 4,18 en el que Jesús, entrando en la sinagoga, encontró el volumen del rollo del profeta Isaías y leyó aquel pasaje donde estaba escrito: ‘el Espíritu del Señor esta sobre mi porque él me ha ungido para anunciar a los pobres la buena nueva…’ Es decir, Jesucristo es el ungido por el Espíritu Santo, El tiene la plenitud de los dones del Espíritu Santo; nosotros los cristianos, los que hemos sido por el bautismo injertados en Jesucristo, participamos de esa unción que El tiene del Espíritu Santo. Si El tiene los dones del Espíritu Santo en plenitud nosotros participamos de ellos por gracia y recibimos esa unción que el Espíritu Santo realizó en Jesucristo. En la Sagrada Escritura observamos cómo Jesús, en distintos momentos de su vida, está perfectamente ungido por el Espíritu Santo.

Por tanto, el don de ciencia, que tratamos ahora, asistía a Jesucristo. Por ejemplo, Jesús tiene un conocimiento, una ciencia especial, conoce a los hombres en el secreto de sus almas, les conoce por dentro. Tiene un don de ciencia –recordamos que el don de ciencia es un ver las cosas según Dios, ver las cosas del mundo pero desde los ojos de Dios–. Por ejemplo en Jn 1, 46-48 vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él ‘ahí tenéis un israelita de verdad en quien no hay engaño’. Natanael se sorprende y dice ‘¿de qué me conoces?’ Le respondió Jesús ‘antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi’. Es decir, tiene un conocimiento interno de ese hombre, humanamente no le conocía de nada sin embargo le conocía desde siempre. Otro ejemplo, Lc 5, 21-22, los escribas y fariseos empezaron a pensar ‘quien es este que dice blasfemias, quien puede perdonar pecados sino solo Dios’ y a continuación dice ‘conociendo Jesús sus pensamientos les dijo ¿qué estáis pensando en vuestros corazones, que es más fácil decir tus pecados están perdonados?’ Aquí lo que nos interesa es ¿cómo Jesús conocía sus pensamientos? Pues porque Jesús estaba plenamente asistido por el don de ciencia, incluso conocía anteriormente muchos acontecimientos que iban a suceder, sucesos futuros. El predijo su muerte, resurrección, ascensión, la devastación del templo… Jesús, por lo tanto, estaba asistido por el don de ciencia y hay que decir que también el hombre nuevo, es decir el cristiano, asume una participación pequeña pero real y verdadera de ese don de ciencia que tuvo Jesucristo. El cristiano está iluminado con el don de ciencia, conoce profundamente las realidades temporales y las ve con lucidez sobrenatural pues la mira con los ojos de Cristo. (Artículo íntegro sólo para suscriptores)

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